Arona se prepara para celebrar los 400 años de la fundación de la ermita de Valle San Lorenzo en 2022

Se están preparando todo un abanico de actividades y actos centrados en los acontecimientos históricos y culturales, en los cambios sociales, en las personas que han dejado huella, en sus costumbres y tradiciones que, sin duda, harán justicia a este cuarto centenario.

– El Ayuntamiento de Arona, a través del Área de Patrimonio Histórico, ya está trabajando junto a los vecinos y vecinas y asociaciones de Valle San Lorenzo para conmemorar el próximo año el cuarto centenario de la fundación de la ermita de este núcleo urbano, la primera de Arona, con un programa de actividades y actos centrado en los acontecimientos históricos y culturales, en los cambios sociales, en las personas que han dejado huella, y en sus costumbres y tradiciones.

En 1622, los descendientes de un noble aborigen canario, Salvador González Guanche, por disposición testamentaria, fundaron la ermita en sus tierras del actual barrio de La Fuente, en lo que era el Valle del Ahijadero, bajo la advocación de San Lorenzo Mártir. Tres siglos más tarde, los vecinos y vecinas del Valle San Lorenzo la trasladaron piedra a piedra hasta la zona más poblada. La historia de la ermita es la historia de la unidad de un pueblo que, en la actualidad, se refleja en el amor que sienten por su legado.

El núcleo urbano de Valle San Lorenzo celebrará en 2022 los 400 años de la fundación de su ermita, la primera de Arona. Para conmemorar tan señalada fecha, el Área de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento ya está trabajando junto a los vecinos y vecinas y asociaciones del núcleo urbano en la organización del programa que se llevará a cabo a lo largo de todo el año. Se están preparando todo un abanico de actividades y actos centrados en los acontecimientos históricos y culturales, en los cambios sociales, en las personas que han dejado huella, en sus costumbres y tradiciones que, sin duda, harán justicia a este cuarto centenario.

Para el alcalde de Arona, José Julián Mena, “la conmemoración de la fundación de la ermita de Valle San Lorenzo y la historia del propio templo es una muestra del espíritu de nuestro pueblo. Un pueblo trabajador, orgulloso, comprometido con su tierra y su legado, además de sentir una gran devoción por la Virgen de Fátima y de San Lorenzo. En 2022 se cumplen 400 años desde que se erigió la ermita, la primera de Arona, en el barrio de La Fuente, y 100 desde que todos los vecinos y vecinas la trasladaran, piedra a piedra, hasta la zona de Los Nateros. Por lo tanto, el próximo año es una fecha muy emblemática, no solo para Valle San Lorenzo sino para todo el municipio”, afirma el alcalde. “Un pueblo que no cuida su patrimonio, no tiene historia, y por eso estamos trabajando codo con codo con la ciudadanía del valle para brindarle el mayor de los homenajes”.

José Alberto Delgado, responsable del Área de Patrimonio Histórico, se suma a las palabras del alcalde y añade que “nuestro patrimonio es nuestra esencia como pueblo. Es importante inculcar a toda la ciudanía de Arona la necesidad de protegerlo, ponerlo en valor y preservarlo. Precisamente, la conmemoración de estos 400 años de historia de la ermita de Valle San Lorenzo es una muestra más de nuestro compromiso con nuestro legado”. En cuanto a los actos, “estamos organizando una comisión especial, en la que la ciudadanía de este núcleo urbano participará aportando sus ideas para elaborar un programa a la altura de su historia, y que el 2022 se un año memorable para Valle San Lorenzo”.

Fue en 1622 cuando los descendientes de un noble aborigen canario, Salvador González Guanche, por disposición testamentaria, fundaron la ermita en sus tierras del actual barrio de La Fuente, en lo que era el Valle del Ahijadero, bajo la advocación de San Lorenzo Mártir.

Tres siglos después, los vecinos y vecinas iniciaron la petición para trasladar la ermita a la parte más poblada del valle, en concreto, en El Natero. El domingo 16 de septiembre de 1923 se celebró la última misa en la vieja ermita, en donde se congregó “un gentío inmenso”, según publicó en la época el Boletín Oficial del Obispado de Tenerife. Al acabar, los vecinos y vecinas del Valle comenzaron a trasladarla piedra a piedra, con ayuda de camellos, vacas y mulas, e incluso niños y niñas cargaron tejas sobre sus cabezas. Al mismo tiempo, en procesión, bajaban las imágenes.

Las obras del nuevo templo a San Lorenzo avanzaron rápido, a pesar de lo irregular de las cosechas y, por tanto, de los recursos económicos, aunque la ciudadanía recaudó fondos celebrando unas fiestas a finales de enero de 1926. Seis años después, en noviembre del 29, el Obispo Fray Albino González Menéndez Reigada la bendijo y elevó, al fin, al rango de Iglesia.

El templo no se terminaría hasta el año 1931, aunque la torre-campanario tardó en construirse unos años más tarde.

La historia de la ermita de Valle San Lorenzo es, sin género de duda, la historia de la unidad de un pueblo que en la actualidad se refleja en el amor que sienten por su legado.

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